El regreso de San Antonio al Top 100 mundial de puertos no es solo un hito estadístico: Es una señal de que Chile aún puede competir en la primera división del comercio marítimo.
Movilizar 1,8 millones de TEU y crecer casi 18% en un año refleja coordinación y eficiencia, pero también desnuda una pregunta de fondo: ¿Estamos preparados para sostener este liderazgo? La respuesta no depende solo de grúas o metros de muelle. El verdadero salto exige digitalización plena, intermodalidad real y una gobernanza capaz de articular intereses públicos y privados con visión de Estado.
La lección es clara: La competitividad no se juega dentro del puerto, sino en toda la cadena logística. Celebrar el Top 100 debe impulsarnos a proyectar un San Antonio capaz de liderar en Latinoamérica, o resignarnos a ver cómo otros puertos capturan ese lugar.
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