La sarna noruega, también conocida como sarna costrosa, es una forma grave de infestación cutánea causada por el ácaro Sarcoptes scabiei. A diferencia de la sarna común, esta variante se caracteriza por una proliferación masiva del parásito en la piel y suele presentarse en personas con el sistema inmune debilitado.
Marcela Julio, académica del Instituto de Química de la PUCV e investigadora en exploración de cambios en la permeabilidad del epitelio intestinal, explicó que la infestación comienza cuando el ácaro entra en contacto con la piel y se instala en la capa más superficial.
“Luego del contagio, la hembra del ácaro coloca sus huevos en la capa más superficial de la piel. Luego, de 3 a 4 días después estos eclosionan y el estado adulto se alcanza entre 1 y 2 semanas después. La picazón característica de la sarna se produce porque el sistema inmune reacciona frente a las deposiciones del parásito”, indicó la académica.
La investigadora explicó que algunas de las diferencias principales entre la sarna común y la sarna noruega es la ausencia de síntomas característicos y la cantidad de parásitos presentes en la piel.
“La ausencia de síntomas como la picazón, que es habitual en la sarna común, puede llevar a un diagnóstico tardío, es por ello la sarna noruega se asocia a complicaciones como infecciones bacterianas”, explayó Julio.
Por otro lado, “en la sarna común, el parásito horada la piel generando un surco donde habita y coloca huevos. La persona infectada rara vez porta más de 10 a 20 ácaros, gracias a que se monta una respuesta inmunológica contra los mismos”, explicó la investigadora. En contraste, en la sarna noruega la piel se transforma en un ambiente ideal para la multiplicación del parásito.
“La sarna noruega cursa con un engrosamiento de los tejidos queratinizados de la piel. La presentación en forma de costras gruesas, con superficie escamosa, ofrece múltiples nichos pudiendo alojar cientos de miles de ácaros. Con ello se multiplican las chances de contagio por existir una altísima densidad de ácaros en la lesión”.
En personas inmunodeprimidas, afirmó, “el parásito prolifera de forma irrestricta, lo que causa una respuesta de hiperqueratosis, es decir, un engrosamiento de la piel”.
Debido a esta enorme carga parasitaria y a su mayor facilidad de transmisión, “la sarna noruega requiere diagnóstico y tratamiento oportuno para evitar brotes y complicaciones asociadas”, finalizó Julio.
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