
Docente de inglés fue condenado por abuso sexual reiterado, almacenamiento de pornografía infantil, amenazas y maltrato. La justicia dictó una pena efectiva de prisión tras una investigación que priorizó proteger a las víctimas.
Un profesor de inglés de 35 años fue condenado a 10 años de cárcel efectiva luego de que la Fiscalía de Villa Alemana lograra acreditar una serie de graves delitos cometidos contra ocho víctimas menores de edad. Los hechos, que generaron profundo impacto en la comunidad, ocurrieron mientras el imputado se desempeñaba como docente en un establecimiento educacional de la comuna.
La investigación permitió establecer que el hombre incurrió en abuso sexual reiterado, almacenamiento de material pornográfico infantil, amenazas reiteradas y maltrato reiterado, delitos que habrían ocurrido en fechas indeterminadas entre el año 2022 y el primer semestre de 2023. La gravedad de los hechos motivó una exhaustiva indagatoria por parte del Ministerio Público.
La condena se logró mediante un procedimiento abreviado, decisión adoptada tras escuchar a las familias de las víctimas. Siete de las ocho madres solicitaron evitar un juicio oral, debido al fuerte impacto emocional que implicaría que los niños debieran revivir los hechos en un tribunal.
El fiscal jefe de Villa Alemana, Osvaldo Basso, explicó que el proceso siempre tuvo como prioridad el bienestar de los menores. “Nosotros nos enfrentamos a un proceso en donde hay ocho víctimas, ocho niños, ocho madres. Siete de ellas querían aceptar un procedimiento abreviado porque no querían llevar a sus hijos a un tribunal oral en lo penal, porque no querían revictimizarlos”, señaló.
El persecutor agregó que obligar a los niños a declarar nuevamente podía provocar estrés emocional severo, angustia y retrocesos en sus tratamientos psicológicos. Por esta razón, se optó por una vía judicial que permitiera alcanzar una condena sin exponerlos a nuevas instancias traumáticas.
“En definitiva, no se quiso exponer a los niños a retrocesos, a revictimización y al estrés”, sostuvo Basso, enfatizando que el interés superior del niño fue el criterio central para tomar la decisión procesal.
Durante la audiencia se presentaron pruebas testimoniales, informes psicológicos, pericias especializadas y material fotográfico, además de antecedentes relacionados con material pornográfico infantil encontrado en el teléfono del acusado. Estos elementos permitieron acreditar los delitos incluidos en la acusación del Ministerio Público.
Tras analizar los antecedentes, el tribunal resolvió condenar al profesor por todos los ilícitos imputados. La magistrada determinó que existían suficientes pruebas para establecer su responsabilidad en abuso sexual reiterado, almacenamiento de pornografía infantil, amenazas reiteradas y maltrato reiterado.
La sentencia establece una pena única de 10 años de presidio efectivo, lo que significa que el condenado deberá cumplir la totalidad de la sanción en la cárcel. Además, se decretaron diversas penas accesorias que buscan impedir que vuelva a acercarse a menores de edad.
Entre ellas se incluye la incorporación de su ADN al registro del sistema CODIS, la prohibición de trabajar con niños por un prolongado periodo y la prohibición de acercarse a las víctimas. Todas estas medidas buscan proteger a los menores y evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse.
El fiscal Osvaldo Basso destacó que la condena representa una señal clara de justicia para las víctimas. “Diez años en procedimiento abreviado es una sentencia reparatoria porque es justicia, no es en libertad, es de cárcel. No tiene opción de ninguna pena sustitutiva”, concluyó.