El habitar humano no es solo ocupar un espacio físico: las condiciones materiales, ambientales y sociales del territorio modelan nuestra calidad de vida, salud mental y convivencia. Por eso preocupa la ruptura de la mesa técnica entre el MINVU y la inmobiliaria San Antonio S.A., dueña del terreno donde desde 2019 viven cerca de doce mil personas en la mega toma del Cerro Centinela. Aunque se hable de un desacuerdo económico o técnico, lo que está en juego es el futuro de miles de familias que han mostrado organización y voluntad de autogestión para ser parte de la solución habitacional.
Un eventual desalojo no significaría solo la pérdida de viviendas precarias: implicaría quiebre comunitario, daño psicológico, incertidumbre económica y un desplazamiento forzado con rasgos de crisis humanitaria. Mujeres, niños, personas mayores, migrantes y trabajadores verían truncados sus proyectos de vida.
Más que una negociación fallida, este caso expone la capacidad del Estado de garantizar el derecho a la vivienda y del sector privado de asumir un rol activo frente al déficit habitacional. El Centinela interpela directamente a nuestras instituciones: no es solo un problema de propiedad, es una cuestión de dignidad y de justicia social.
Ingrid Robert Calisto, académica Trabajo Social UNAB sede Viña del Mar.
Tras el paso de los sistemas frontales que han afectado a 10 regiones del país…
Estudiantes de minería de Duoc UC utilizan un entorno virtual inmersivo para explorar procesos de…
Estudiantes de arquitectura de la USM presentaron propuestas innovadoras a los vecinos del cerro Santo…
Durante agosto, Quillota presentará cuatro funciones gratuitas de cine nacional en el Centro Cultural Leopoldo…
Bipay convoca a comercios locales del Gran Valparaíso a unirse como puntos oficiales de recarga…
La Universidad Técnica Federico Santa María y el Preuniversitario Pedro de Valdivia realizarán el Ensayo…