Cada 11 de junio de conmemora el Día Mundial del Cáncer de próstata, una patología que según Karen Caro, académica Facultad de Enfermería U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, “cuando hablamos de salud masculina, muchas veces la prevención sigue siendo una tarea pendiente”.
La enfermera subraya que pese a la frecuencia de esta patología, aún continúa rodeada de mitos, temores y, en ocasiones, postergación de los controles de salud.
“Desde la enfermería, es importante transmitir un mensaje esperanzador: el cáncer de próstata suele desarrollarse lentamente y, cuando se detecta de manera precoz, las posibilidades de curación son muy altas”, destaca la académica de la UNAB.
Señales de alerta
Uno de los principales desafíos es que en sus etapas iniciales generalmente no produce síntomas. Sin embargo, cuando la enfermedad progresa pueden aparecer señales de alerta como dificultad para orinar, aumento de la frecuencia urinaria, especialmente durante la noche, sensación de vaciamiento incompleto de la vejiga, presencia de sangre en la orina o molestias persistentes en la zona pélvica. “Reconocer estos signos y consultar oportunamente puede marcar una diferencia importante”, destaca la profesional.
Karen Caro es categórica al sostener que “la prevención y los controles periódicos cumplen un rol fundamental. Los hombres a partir de los 50 años, especialmente aquellos con antecedentes familiares de cáncer de próstata, deberían conversar con su equipo de salud sobre la conveniencia de realizar controles preventivos”.
Sin embargo, el cuidado de la salud no depende únicamente de los exámenes, dice la académica UNAB, “también se construye día a día mediante hábitos saludables, como mantener un peso adecuado, realizar actividad física de forma regular, evitar el tabaquismo, moderar el consumo de alcohol y seguir una alimentación equilibrada”, dice.
Los tratamientos disponibles dependen de la etapa de la enfermedad y de las características de cada persona. “Entre ellos se encuentran la cirugía, radioterapia, hormonoterapia y otras alternativas terapéuticas. En algunos casos, incluso puede optarse por una vigilancia activa con controles periódicos”, detalla la experta.
Finalmente, la enfermera reflexiona que “como sociedad, necesitamos avanzar hacia una cultura donde el autocuidado masculino sea visto como una fortaleza. Consultar a tiempo, realizar controles preventivos y hablar abiertamente sobre la salud son acciones que pueden marcar una diferencia significativa. La invitación es simple: no esperar a que aparezcan los síntomas. La prevención sigue siendo una de las herramientas más poderosas para cuidar la salud y la calidad de vida”, concluye.
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