Un operativo simultáneo en 12 domicilios dejó al descubierto un inquietante poder de fuego: dos lanzacohetes de origen sueco, armas, municiones y droga en manos de una organización que operaba con estructura jerárquica en la región de Valparaíso.
Un impactante golpe al crimen organizado sacudió a la comuna de Limache luego de que la Policía de Investigaciones (PDI) desarticulara a la peligrosa banda conocida como “Los Pichulas”, un clan familiar que no solo se dedicaba al microtráfico, sino que además mantenía en su poder armamento de alto poder destructivo, incluyendo dos lanzacohetes de uso militar.
El procedimiento, liderado por la Brigada de Investigación Criminal (Bicrim) de Limache en coordinación con la Fiscalía Local y el equipo especializado Mt-0, permitió la detención de seis personas —cinco adultos y un menor de 17 años— todos de nacionalidad chilena, quienes ahora enfrentan cargos por microtráfico y asociación ilícita.
La magnitud del hallazgo encendió las alarmas. Durante el operativo, que incluyó allanamientos simultáneos en 12 inmuebles, los detectives incautaron ocho armas de fuego, de las cuales solo dos estaban inscritas, además de 264 cartuchos de distintos calibres. Sin embargo, lo que más impactó fue la presencia de dos lanzacohetes de origen sueco, armamento de uso militar que ha sido utilizado en escenarios de conflicto y por organizaciones criminales en distintos países.
Peritajes realizados por el equipo Tedax de la PDI confirmaron que se trata de dispositivos altamente peligrosos, capaces de causar destrucción masiva, lo que eleva la gravedad del caso y abre interrogantes sobre cómo este tipo de armamento llegó a manos de la organización.
Pero el arsenal no era el único negocio. En el mismo procedimiento se logró sacar de circulación 33,25 gramos de cocaína base, distribuidos en 66 dosis listas para la venta, además de 134,34 gramos de cannabis. También fueron incautados tres vehículos presuntamente utilizados para las operaciones ilícitas.
Según los antecedentes de la investigación, “Los Pichulas” operaban bajo una estructura organizada y jerarquizada, coordinando reuniones para la compra y venta de armas y utilizando distintos domicilios como puntos de comercialización de drogas, lo que evidencia un nivel de planificación que va más allá del microtráfico común.
El caso genera preocupación no solo por la presencia de armas de guerra en una comuna residencial, sino también por el alcance que podría tener esta red y sus eventuales vínculos con otras organizaciones criminales.
Los detenidos quedaron a disposición de la justicia, mientras las autoridades continúan indagando el origen del armamento y el verdadero alcance de esta peligrosa banda que operaba silenciosamente en Limache.
