
Daniela Guarda, directora de Turismo y Hotelería, Universidad Andrés Bello.
Cuando hablamos de economía regional solemos pensar en cifras, porcentajes o gráficos. Sin embargo, detrás de esos números hay algo mucho más relevante: personas, empleos, emprendimientos y oportunidades para las ciudades y comunidades que conforman nuestra región.
El reciente Resumen Económico de marzo de 2026 elaborado por la Cámara Regional del Comercio de Valparaíso entrega precisamente una fotografía del momento que vive la región. Los datos muestran una economía que avanza con cautela, pero también revelan señales que permiten mirar el futuro con optimismo y responsabilidad.
El informe indica que la actividad económica nacional registró una variación interanual de -0,1% en enero, aunque con un leve crecimiento mensual de 0,2%. Más allá de lo puntual de la cifra, el dato refleja que la economía no está detenida, sino ajustándose gradualmente a un nuevo equilibrio.
En ese proceso, el sector servicios ha sido fundamental. En una región como Valparaíso, donde gran parte de la actividad económica gira en torno al comercio, la gastronomía, la hotelería y el turismo, este dinamismo adquiere especial relevancia para la economía local.
El turismo, en particular, vuelve a demostrar su capacidad para dinamizar los territorios. El barómetro de la temporada estival muestra que el verano 2026 cerró con una ocupación hotelera promedio de 69,14%, impulsada por el movimiento turístico y la realización de eventos masivos en distintos puntos de la región.
Ese movimiento se traduce en visitantes recorriendo los cerros porteños, familias disfrutando del borde costero y turistas descubriendo la gastronomía local. Más allá de la experiencia turística, esta actividad sostiene cientos de pequeños negocios, emprendimientos familiares y empleos vinculados al sector.
Sin embargo, también persisten desafíos. La tasa de desocupación regional alcanza el 8,4%, con una brecha mayor en el caso de las mujeres. Este dato recuerda que el crecimiento económico debe ir acompañado de oportunidades laborales reales para las personas.
En este contexto, el turismo puede cumplir un rol clave. Se trata de una actividad que genera empleo en distintos niveles, impulsa el emprendimiento local y permite que muchas comunidades participen activamente en la economía regional.
A ello se suma el dinamismo exportador de la región. Entre enero y febrero las exportaciones alcanzaron los USD 488 millones, destacando productos como cerezas, paltas y uvas que hoy llegan a mercados como China, Estados Unidos y Japón. Este potencial productivo abre oportunidades para vincular identidad agrícola, gastronomía y turismo.
La Región de Valparaíso se encuentra hoy en un momento clave. Fortalecer la colaboración entre el sector público, el mundo privado y las universidades será fundamental para impulsar innovación, formar profesionales preparados y avanzar hacia un desarrollo turístico sostenible.
Valparaíso posee atributos que muchas regiones del mundo desearían tener: patrimonio, paisajes únicos, cultura viva y una identidad profundamente ligada al mar y a sus valles. Si logramos articular esas fortalezas con una visión estratégica, el turismo puede consolidarse como un motor económico capaz de generar más oportunidades para toda la región.