Día del té: nutricionista entrega claves para disfrutarlo

Silvana-Cisterna-04-2000x1335Naciones Unidas ha designado el 21 de mayo como el Día del Té por la relevancia de esta bebida no sólo para la salud humana global, también para la superación del hambre y el uso sostenible de los ecosistemas terrestres.

En estos tiempos de frío, necesitamos una bebida caliente para llevar nuestro día a día adelante. Una opción muy saludable es el té, ya que, además de aportar la temperatura necesaria para sortear el frío del invierno, entrega una serie de beneficios que permiten mejorar nuestra salud. Se trata de la bebida más consumida en el mundo después del agua y su relevancia no solo en la línea nutricional, sino también en la Agenda de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. De ahí que cada 21 de mayo celebremos su día.

La nutricionista y académica de la Universidad Andrés Bello sede Concepción, Silvana Cisterna, entrega algunos antecedentes y recetas para disfrutarlo.

Origen y propiedades del té

El té fue descubierto en China, aunque la planta del té también crece en las montañas de otros países como Japón, Taiwán, Sri Lanka o Nepal. Es obtenido de la planta Camellia sinensis, rico en sustancias antioxidantes llamadas polifenoles, específicamente flavonoides. Los principales subgrupos de compuestos flavonoides son: flavonoles, flavonas, flavanonas, isoflavonas, antocianidinas y flavanoles (catequinas), estos se encuentran distribuidos en una gran gama de alimentos, pero la infusión de té aporta altas concentraciones de estas sustancias beneficiosas. Por ejemplo, una taza preparada con 1 gr de té y 100 ml de agua nos aporta aproximadamente entre 250 y 350 mg de catequinas; y está comprobado que las personas que consumen al menos 500 mg al día han presentado menor riesgo de morir por enfermedad cardiovascular o cáncer.

Existen numerosos estudios que asocian el consumo del té con un efecto protector sobre el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, porque mejora el perfil lipídico, disminuye el riesgo de aparición de aterosclerosis y tienen efecto antiinflamatorio a nivel vascular y del sistema nervioso central.

Otras investigaciones han asociado al té verde específicamente con un menor riesgo de desarrollar cáncer en humanos, ya que por su naturaleza antioxidante tiene la capacidad de actuar directamente sobre sustancias carcinogénicas.

Variedades

Existen diferentes tipos de té, sin embargo, el té rojo, el té verde y el té negro provienen de la misma planta; solo se ha modificado su procesamiento. Cuando está recién cosechado y se expone al calor para impedir la oxidación enzimática corresponde a té verde, si se permite la oxidación parcial de sus hojas será rojo y, si la oxidación se da durante un periodo prolongado de tiempo, se obtendrá té negro, que es la forma más consumida en el mundo.

Con respecto a cómo consumir el té, algunas recomendaciones importantes son dejar enfriar un poco el agua, no ocuparla hervida para que los compuestos químicos no se degraden. Se sabe que las temperaturas elevadas disminuyen la concentración de las catequinas. Además, no se debe consumir con leche, ya que la proteína de la leche actúa como “quelante” o inhibidor de su absorción. Otra recomendación es consumirlo fuera de los horarios de almuerzo o cena, ya que el té inhibe la absorción del hierro consumido en la dieta.

Entonces, el consumo de dos tazas de té al día entrega muchos más beneficios que solo entrar en calor, cuidando las recomendaciones señaladas.

Revisemos algunas de las variedades mas comunes del Té y sus beneficios específicos:

Té blanco

Se considera el té de mayor calidad, por sus propiedades nutricionales y su sabor, en su elaboración se seleccionan los brotes más jóvenes, previo a su oxidación.

Entre sus beneficios se encuentra que, ayuda a combatir el cansancio físico y mental, aumenta la concentración y la memoria, posee alto poder antioxidante.

Té verde

El té más popular y conocido, sufre de muy poca oxidación en su procesado, ya que las hojas se recogen frescas y después se someten al secado.

El té verde contiene vitaminas A, C, E y Selenio, previene la hipertensión, reduce la glucosa sanguínea ayudando en el tratamiento de la diabetes.

Té azul

El té oolong o té azul, es un té chino tradicional que tiene un grado medio de oxidación, lo cual le da su característico color azulado.

Ayuda en el tratamiento de la obesidad, y previene las enfermedades cardiovasculares.

Té negro

Las hojas pasan por un proceso completo de oxidación, que hace que consiga ese color negro. Posee, además, un aroma y sabor bastante fuerte e intenso, y es el té con más cafeína.

El té negro reduce los problemas cardiovasculares y alivia los dolores de cabeza debidos al cansancio.

Té rojo

Cuenta con numerosas propiedades diuréticas y es muy popular como apoyo para mantener la línea y adelgazar. Tiene un sabor y aroma peculiares, y bastante amargo, así como ese color rojo oscuro característico.

Tomar té rojo diariamente es muy recomendable, ya que tiene efecto diurético, facilita la digestión, refuerza el sistema inmunológico, reduce los niveles de azúcar en sangre y previene las dolencias respiratorias.

Algunas recetas de té ricas y saludables:

Té estilo británico

Ingredientes:

  • Una bolsita de té chai, puede ser rojo o negro.
  • Una taza de agua
  • Azúcar o miel (opcional)
  • Un poco de leche al gusto

Pasos:

Calienta el agua.

Añade la leche caliente o tibia según tu gusto.

Añade la miel o el azúcar.

Agrega la bolsa de té y mezcla.

Té de moras a la menta

Ingredientes:

  • 1 bolsa de té negro
  • Unas hojas de menta.
  • Medio litro de agua
  • Una cucharada de azúcar
  • Un puñado de moras

Pasos:

Coloca las bolsas de té en un recipiente y añade el agua que has calentado previamente. Deja reposar

Licua las moras y el azúcar, añade poco a poco a la infusión.

Cuela la mezcla y decora con hojas de menta.

Té rojo casero

Ingredientes:

  • 3 o 4 cucharadas de té rojo
  • Una taza de agua
  • Una cucharadita de flores de manzanilla
  • Una cucharadita de miel

Pasos:

Hierve en una olla el agua.

Añade el té rojo y deja cocer cinco minutos a fuego lento con la tapa puesta.

Pasado este tiempo, quita la olla del fuego, cuela el té y deja reposar.

Vierte en una taza y añade la miel y las flores de manzanilla.