El condenado manejaba bajo los efectos del alcohol y la marihuana cuando perdió el control de su vehículo, atravesó una vivienda y provocó la muerte de un hombre de 84 años que dormía en su habitación. Tras el impacto escapó del lugar.
Más de 10 años de cárcel efectiva deberá cumplir un hombre de 33 años condenado por protagonizar un impactante accidente que terminó con la vida de un adulto mayor de 84 años en la comuna de San Pedro, en la provincia de Quillota.
Los hechos ocurrieron durante la madrugada del 19 de noviembre de 2024, cuando Yamil Germán Morales Pailamilla conducía bajo los efectos del alcohol y la marihuana. En esas condiciones perdió el control del vehículo, salió de la vía y terminó incrustándose violentamente en una vivienda.
Lo más dramático fue que el automóvil atravesó la estructura e impactó directamente el dormitorio donde descansaba la víctima, un hombre de 84 años que se encontraba acostado junto a su esposa. El adulto mayor falleció producto de las graves lesiones sufridas tras el brutal impacto.
Lejos de prestar ayuda, el conductor abandonó el lugar y escapó, dejando atrás la escena que conmocionó a la comunidad de San Pedro.
Según explicó el fiscal jefe de Quillota, César Astudillo, la investigación desarrollada por el Ministerio Público permitió reconstruir detalladamente lo ocurrido y acreditar la responsabilidad del acusado mediante evidencia científica, registros audiovisuales y declaraciones de testigos.
Las diligencias incluyeron el análisis de cámaras de seguridad que captaron la huida del imputado tras el accidente, además de un trabajo especializado realizado por Labocar de Carabineros, que permitió levantar muestras biológicas desde el volante del vehículo.
El análisis de ADN confirmó que las células epiteliales encontradas en el manubrio correspondían al acusado, prueba clave para demostrar que era quien conducía el automóvil al momento de la tragedia.
Tras el juicio oral, el Tribunal de Quillota condenó a Morales Pailamilla a siete años de presidio por conducción en estado de ebriedad con resultado de muerte y a tres años y un día por incumplir la obligación de detenerse, prestar ayuda y dar aviso a la autoridad.
Además de las penas de cárcel, el condenado deberá pagar multas, quedó inhabilitado de por vida para obtener licencia de conducir y perdió definitivamente el vehículo utilizado para cometer el delito.
Con esta sentencia, que supera los 10 años de privación de libertad, la Fiscalía de Quillota logró una de las condenas más severas aplicadas por este tipo de hechos, cerrando un caso que generó profunda conmoción debido a la forma en que una familia perdió a uno de sus integrantes mientras descansaba en la seguridad de su propio hogar.
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