Este emprendimiento familiar, que integran las hermanas Andrea y Julia Abarca junto a su cuñada Mikaela, se ha enfocado principalmente en la confección de ponchos para niños y bebés con hilados artesanales, los que trabajan en telar mapuche y telar maría. Sus creaciones las exhiben en su sala-taller de la Parcela 57 de la localidad de Las Salinas, donde reciben a los visitantes y les muestran todo el proceso de la lana.
Según cuentan, hace alrededor de 10 años decidieron unir los conocimientos de hilado y tejido que heredaron desde niñas de sus tías y abuelas. “Ellas hacían desde colchones hasta calcetas y con mi hermana nos criamos en la lana”, dice Andrea.
Para sus piezas compran fardos de lana a ganaderos de El Convento, Santa Lucía, Campo Alegre y Bucalemu, la que luego limpian, lavan, cardan, tiñen, hilan y tejen. Debido a la escasez hídrica que afecta a la zona, que ha secado esteros y norias, el último tiempo han debido adquirir lana ya hilada. Pese a ello, afirman que no cambian su vida por nada del mundo: “el campo nos habla y pide llegar a la ciudad”.
A través del Programa de Desarrollo Local (Prodesal) de INDAP, del cual son usuarias, las tejedoras de ANJU han sido apoyadas con capacitaciones y herramientas para su labor artesanal, así como con inversiones para su trabajo como pequeñas agricultoras, ya que ellas y sus familias viven de la tierra. “Gracias a esta institución nos hemos podido dar a conocer, hemos crecido”, afirma Julia.
La agrupación también forma parte de un convenio comercial entre INDAP y Artesanías Los Andes S.A., que está capacitando a 44 artesanas de Santo Domingo, Papudo, Zapallar, Cabildo, Putaendo y La Ligua para crear una oferta comercial diferenciada a partir del patrimonio cultural de la región. El objetivo puntual de esta alianza es hacer mantas corraleras tejidas en telar mapuche.
Esta iniciativa busca dar continuidad a oficios artesanales que son parte de nuestro patrimonio y que dan sentido de pertenencia a los territorios, en este caso reforzando la identidad ganadera y huasa de Santo Domingo.
El director nacional de INDAP, Carlos Recondo, destacó el trabajo de estas mujeres rurales, que han ido incorporando tejidos que conservan la tradición y cultura de la zona. “Ellas han logrado convertir en un producto comercial el patrimonio vivo de esta parte de Chile, mejorando así sus ingresos y su calidad de vida”, dijo.
Por estar ubicadas en el sector de la Reserva Nacional El Yali, que tiene la mayor concentración de avifauna de la zona central, la Agrupación ANJU también espera explotar, a partir de su oficio y una vez que la situación sanitaria del país lo permita, este gran potencial turístico.
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